Cuando se habla de mBridge CBDC, muchas personas todavía piensan en un proyecto experimental de laboratorio. La realidad en 2026 es distinta: esta plataforma multilateral de monedas digitales de banco central ha dejado de ser un piloto teórico para convertirse en una infraestructura que ya procesa transacciones comerciales reales entre varios países de Asia y Oriente Medio.

Entender qué es mBridge, quién lo controla y por qué ha generado tanto debate resulta clave para cualquiera que siga de cerca la evolución del dinero digital y su impacto en el sistema financiero internacional.
¿Qué es el proyecto mBridge?
mBridge es una plataforma multi-CBDC diseñada para conectar directamente las monedas digitales de distintos bancos centrales, permitiendo pagos transfronterizos casi instantáneos sin depender de los intermediarios tradicionales del sistema bancario correspondiente. En lugar de que una transferencia internacional pase por varios bancos corresponsales, como ocurre habitualmente con el sistema SWIFT, mBridge busca liquidar operaciones de forma directa entre las partes, reduciendo tiempos y costes.
Origen y bancos centrales participantes
El proyecto nació en 2021 como una colaboración entre el Banco de Tailandia, la Autoridad Monetaria de Hong Kong, el Instituto de Moneda Digital del Banco Popular de China y el Banco Central de los Emiratos Árabes Unidos, bajo el paraguas del Centro de Innovación del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés). En 2024 se sumó el Banco Central de Arabia Saudí como participante de pleno derecho, y la red cuenta además con más de treinta entidades observadoras de distintas regiones del mundo, entre bancos centrales y organismos financieros interesados en el desarrollo del sistema.
Cómo funciona la plataforma mBridge
El funcionamiento de mBridge CBDC se apoya en una arquitectura pensada específicamente para pagos mayoristas, es decir, entre instituciones financieras, no para uso minorista directo del ciudadano de a pie.
La tecnología detrás de mBridge Ledger
La plataforma corre sobre una cadena de bloques propia llamada mBridge Ledger, construida a medida por los propios bancos centrales participantes. Este registro distribuido permite ejecutar transacciones de pago y de cambio de divisas entre pares, en tiempo real, mientras garantiza el cumplimiento de los requisitos legales y regulatorios de cada jurisdicción implicada.

Cada banco central conserva el control sobre su propia moneda digital dentro de la red, lo que en la práctica significa que no existe una CBDC única y centralizada, sino un sistema de interoperabilidad entre varias monedas soberanas.
El papel del BIS y su salida del proyecto
Un punto que a menudo pasa desapercibido es que el Banco de Pagos Internacionales, que impulsó y coordinó técnicamente el proyecto durante sus primeros años, anunció a finales de octubre de 2024 su retirada como responsable directo de mBridge. El propio director general del BIS, Agustín Carstens, confirmó que la gestión pasaría por completo a manos de los bancos centrales participantes. Este cambio marcó una transición relevante: de ser un experimento tutelado por un organismo multilateral con sede en Basilea, mBridge pasó a depender exclusivamente de las autoridades monetarias de los países involucrados, sin la supervisión directa del BIS.
mBridge en 2026: cifras que muestran su crecimiento
Los datos disponibles a comienzos de 2026 confirman que mBridge CBDC ya no es solo un piloto de laboratorio. El volumen acumulado de transacciones procesadas por la plataforma superó los 55.500 millones de dólares, una cifra notablemente superior a la registrada en las primeras fases del proyecto en 2022. Este crecimiento refleja un uso cada vez más intensivo por parte de los bancos comerciales autorizados, que ya utilizan la red para liquidar operaciones de comercio internacional real entre las jurisdicciones participantes.
Es importante matizar que este volumen corresponde a operaciones mayoristas entre entidades financieras, no a transacciones de particulares. Aun así, el ritmo de adopción sugiere que el sistema podría ir ampliando gradualmente sus casos de uso si los marcos legales de cada país lo permiten.
Ventajas que plantea un sistema CBDC multilateral
Los defensores de este tipo de infraestructura suelen destacar varios beneficios potenciales:
- Rapidez en la liquidación: al eliminar intermediarios, los pagos podrían completarse en cuestión de segundos en lugar de días.
- Reducción de costes: menos bancos corresponsales implicados significa, en teoría, menores comisiones por transacción.
- Mayor transparencia para los reguladores: cada operación queda registrada en el libro distribuido, lo que facilita el cumplimiento normativo y el seguimiento contra el blanqueo de capitales.
- Interoperabilidad entre monedas soberanas: cada banco central mantiene el control sobre su propia divisa digital, sin depender de una moneda de reserva intermediaria.
Riesgos y críticas al proyecto mBridge
No todo son ventajas. mBridge también ha despertado preocupaciones legítimas entre analistas, legisladores y organismos de supervisión financiera.
La preocupación por la elusión de sanciones
Uno de los debates más recurrentes en Washington es si una red como mBridge podría facilitar que determinados países esquivaran sanciones económicas internacionales al liquidar operaciones fuera del sistema SWIFT, controlado en gran medida por Estados Unidos y sus aliados. Legisladores estadounidenses han expresado abiertamente su inquietud por el hecho de que el proyecto esté impulsado en buena parte por China, y por el papel que el yuan digital podría desempeñar dentro de esta infraestructura si su adopción se amplía.
Privacidad y control monetario
Otro punto sensible tiene que ver con la naturaleza propia de cualquier moneda digital de banco central: al tratarse de dinero programable y trazable, existe la posibilidad técnica de que las autoridades monetarias puedan monitorizar con mucho más detalle el flujo de las transacciones que con el efectivo tradicional. En el caso de mBridge, al operar exclusivamente a nivel mayorista entre bancos, este riesgo se limita por ahora al ámbito institucional, pero es un debate que conviene seguir de cerca a medida que el proyecto evolucione.
mBridge frente a otros sistemas de pago transfronterizo
Conviene situar mBridge CBDC dentro del panorama más amplio de iniciativas similares. Proyectos como Mariana, impulsado por los bancos centrales de Francia, Singapur y Suiza, o Cedar x Ubin+, liderado por el Centro de Innovación de Nueva York junto con la Autoridad Monetaria de Singapur, exploran caminos parecidos, aunque con enfoques técnicos distintos. La diferencia principal de mBridge frente a estas otras iniciativas es que ya cuenta con transacciones comerciales reales en producción, mientras que buena parte de los proyectos comparables permanecen en fase puramente experimental.

Frente al sistema SWIFT tradicional, la gran apuesta de mBridge es sustituir la cadena de bancos corresponsales por una liquidación directa entre partes, algo que en teoría podría acortar drásticamente los tiempos de pago internacional, aunque su adopción a gran escala dependerá todavía de acuerdos legales y regulatorios que están lejos de cerrarse.
Qué significa mBridge para el futuro del dinero digital
El caso de mBridge CBDC ilustra hacia dónde podría evolucionar la infraestructura de pagos internacionales en los próximos años: hacia sistemas donde varias monedas digitales soberanas conviven e interoperan directamente, sin depender de una única divisa de reserva como intermediario. Esto no implica necesariamente la desaparición del dólar como moneda dominante en el comercio global, pero sí introduce una alternativa técnica que antes no existía a esta escala.
Para quienes siguen el ecosistema cripto y el mundo de los activos digitales, mBridge es también un recordatorio de que la tecnología blockchain no es exclusiva de las criptomonedas descentralizadas: los propios bancos centrales están construyendo su versión permisionada y controlada de esta misma tecnología, con objetivos y filosofía muy distintos a los que motivaron la creación de Bitcoin o Ethereum.
Conclusión
El proyecto mBridge ha pasado de ser una prueba de concepto entre cuatro bancos centrales a una plataforma con más de 55.000 millones de dólares en transacciones acumuladas y una gestión ya completamente en manos de las autoridades monetarias participantes, tras la salida formal del Banco de Pagos Internacionales. Su desarrollo plantea preguntas relevantes sobre geopolítica financiera, elusión de sanciones y el papel futuro de las CBDC en el comercio internacional. Se trata de un caso de estudio útil para entender cómo la tecnología de registro distribuido está siendo adoptada también por las instituciones más tradicionales del sistema financiero global, con implicaciones que apenas comenzamos a vislumbrar.
Este artículo tiene fines informativos y educativos, y no constituye asesoramiento financiero. Invertir en criptomonedas y otros activos financieros implica riesgos, incluida la posible pérdida del capital invertido. Realiza siempre tu propia investigación antes de tomar decisiones de inversión.